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Por un Primero de Mayo unitario para defender el derecho a vivir en paz

Este Primero de Mayo es imperioso llenar las calles de un clamor unitario de la clase trabajadora, de las organizaciones sindicales, sociales y políticas en defensa de la paz porque la paz es también trabajo digno y estable.

La nueva fase de la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán representa un salto cualitativo extremadamente peligroso en el conflicto global que se viene desarrollando en los últimos años. Ya no estamos ante una sucesión de conflictos regionales aislados: Palestina, Líbano, Yemen, Siria, Ucrania, Venezuela o Cuba, sino ante una dinámica de confrontación que involucra progresivamente a actores centrales del sistema internacional. La ofensiva contra Irán abre un escenario de escalada cuya dimensión puede arrastrar a múltiples potencias y regiones del planeta, profundizando una guerra global que ya cuenta con diversos frentes abiertos.

En ese marco, resulta fundamental situar con claridad dos reivindicaciones estratégicas: la salida de España de la OTAN y el cierre de las bases militares estadounidenses en el estado.

Esta agresión imperialista que ha desencadenado el cierre del estrecho de Ormuz ha generado un movimiento especulativo con los hidrocarburos, fertilizantes etc. que está enriqueciendo a las grandes empresas y empobreciendo a la clase trabajadora.

Estos movimientos especulativos van a producir un efecto rebote en el conjunto de la economía produciendo un alza en el coste de la vida. Que junto con el gravísimo problema de la vivienda impiden que la clase trabajadora tenga unas condiciones dignas de vida.

Un problema de acceso a la vivienda que no deja de agravarse ante la falta de políticas públicas decididas para eliminar la lógica capitalista de la vivienda como negocio, y ante la falta de políticas que sitúen la vivienda en torno a su función social.

El escenario que se abre exige claridad política, movilización social y una lectura estratégica de largo alcance. La guerra que se está configurando expresa una crisis profunda del orden internacional y una disputa abierta por el nuevo equilibrio de poder mundial. En este contexto, la acción de los pueblos, movimientos sociales, organizaciones sindicales y políticas puede y debe desempeñar un papel decisivo para frenar una escalada que amenaza con arrastrar a la clase trabajadora a una situación más precaria.

Es importante tener una perspectiva que globalice la defensa de la Paz, señalando que no estamos ante una ofensiva focalizada en Oriente Medio, como pudo ocurrir en otros tiempos, sino una ofensiva mundial y por eso es necesario integrar la denuncia de la ofensiva contra Irán en el marco del genocidio del pueblo Palestino, de la agresión a Venezuela con el secuestro de su presidente, y por supuesto con el cerco a Cuba. Esta situación está siendo utilizada por las grandes empresas y especuladores para aumentar su margen de beneficios.

La situación que afronta la humanidad no tiene precedentes en las últimas décadas. No podemos permanecer inmóviles. Debemos contribuir a que el clamor popular contra la guerra y en defensa de unas condiciones de vida dignas para las clases populares se escuche con fuerza en todas las ciudades, los barrios y los centros de trabajo.

Debemos construir marcos comunes sobre los ejes de la paz y el antimilitarismo y la necesidad de construir políticas económicas para sostener sociedades con condiciones de vida dignas.

Es por ello que instamos a una reflexión colectiva de las organizaciones de clase para construir la unidad en las calles este primero de mayo. Los objetivos deben ser claros:

En primer lugar, la defensa de la soberanía de los pueblos.

En segundo lugar, el respeto al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados.

En tercer lugar, la renuncia y la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

En cuarto lugar, intervención del mercado que impida movimientos especulativos en los sectores estratégicos.

En quinto lugar, regulación del mercado inmobiliario que anteponga la función social de la vivienda.

Es el momento de llenar las calles con un grito claro y contundente:

NO A LA GUERRA

OTAN NO, BASES FUERA

POR UNA SALIDA EN FAVOR DE LA MAYORÍA SOCIAL TRABAJADORA

Arantza González García, coordinadora de Ezker Anitza-IU

Jon Hernández Hidalgo, secretario general del PCE-EPK

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