Euskadi

Somos visibles, somos importantes. Por una sociedad más queer

Manifiesto de Ezker Anitza-IU con motivo del Orgullo LGTBIQA+ 2026

Este Orgullo volvemos a salir a la calle porque seguimos siendo visibles, importantes y necesarias. Salimos porque nuestra visibilidad no es una concesión: es un derecho conquistado. Salimos porque nuestras vidas, cuerpos, identidades, deseos, nuestras formas de estar en el mundo y nuestras familias importan.

Y lo decimos frente a quienes quieren devolvernos al silencio, al miedo, a la vergüenza o a la soledad. Lo decimos por quienes abrieron camino cuando ser visible podía costar el trabajo, la familia, la libertad o la vida. Por quienes hoy siguen sin poder serlo en su casa, centro de estudios, pueblo, centro de trabajo, residencia, consulta médica o administración.

El Orgullo nació como respuesta a la violencia, la persecución, la humillación y al abandono institucional. El Orgullo es protesta, memoria, lucha y resistencia. No queremos un Orgullo vaciado de contenido político o reducido a una celebración sin conflicto, queremos un Orgullo feminista, transincluyente, anticapitalista, antirracista, antifascista, intergeneracional, rural, popular y de clase. Un Orgullo que no deje a nadie atrás.

Hoy denunciamos con claridad que los derechos LGTBIQA+ están siendo atacados. La extrema derecha ha convertido nuestras vidas en campo de batalla y la derecha está siendo libre de mostrar su verdadero pensamiento. Allí donde gobiernan PP y Vox, las políticas de igualdad son moneda de cambio, los derechos se cuestionan, las leyes se recortan, los recursos desaparecen y la educación afectivo-sexual se censura.

Denunciamos también las leyes que existen solo sobre el papel. La Ley estatal LGTBI y trans debe desplegarse plenamente en todos sus ámbitos: empleo, educación, sanidad, servicios sociales, deporte, cultura, memoria democrática, protección frente a la violencia y garantía de derechos para las personas trans migrantes. No basta con aprobar derechos: hay que hacerlos efectivos.

Exigimos protocolos reales contra el acoso LGTBIQA+ en los centros educativos y una educación pública que enseñe diversidad, igualdad y libertad.

Exigimos una sanidad pública y de calidad que atienda sin prejuicios, sin patologizar y sin violencia institucional a las personas trans, no binarias e intersexuales, y sin demoras insoportables.

Exigimos derechos laborales especialmente para las personas trans. La igualdad debe defenderse en los convenios, en la Inspección de Trabajo, en los centros de trabajo y en la organización sindical.

Exigimos el derecho efectivo a la vivienda para todas. Nadie debería tener que elegir entre ocultar quién es o quedarse sin techo. La precariedad habitacional golpea especialmente a jóvenes, personas trans, migrantes, mayores y personas vulnerables, expulsadas de sus casas.

Exigimos prevención ante los discursos de odio, acompañamiento a las víctimas, formación especializada y recursos públicos suficientes. Cada insulto, amenaza o agresión LGTBIQA+fóbica forma parte de un clima político y social alimentado por discursos que deshumanizan. Los discursos de odio no son simples opiniones inocuas: generan violencia.

Exigimos políticas específicas para quienes sufren varias discriminaciones a la vez: personas LGTBIQA+ migrantes, racializadas, con diversidad funcional, mayores, jóvenes, en situación de pobreza, del medio rural, en situación de prostitución, personas sin hogar o privadas de libertad.

Por todo esto, decimos que queremos una sociedad más Queer. Una sociedad Queer es una sociedad diversa, que no obliga a nadie a esconderse para ser aceptado, que rompe la norma cuando la norma excluye. Una sociedad en la que la diversidad no es una amenaza, sino una riqueza colectiva y en la que ninguna persona tiene que pedir perdón por su cuerpo, por su deseo, por su identidad, por su pluma, por su familia o por su forma de amar.

Una sociedad Queer es una sociedad con más derechos, no menos. Más democracia, no menos. Más libertad, no menos. Educación en diversidad frente a la censura; sanidad pública, frente a abandono; empleo digno, frente a precariedad; hogares seguros, frente a la especulación, desahucios y soledad. Es memoria frente al olvido, comunidad frente al odio, vida frente al miedo.

Una sociedad Queer también es una sociedad con memoria democrática. Reconoce a quienes fueron perseguidas por su orientación sexual, identidad o expresión de género y entiende que cada derecho conquistado lleva detrás nombres, cuerpos y vidas que no volverán a ser borradas.

Frente a quienes quieren retroceder, borrarnos o dividirnos, avanzamos. Nos hacemos visibles y nos organizamos.

No vamos a permitir que nos arrebaten lo conquistado ni pedimos permiso para existir. No vamos a dejar solas a las personas trans, a las infancias diversas o a las personas mayores LGTBIQA+ ni a quienes viven la violencia en silencio.

Este Orgullo 2026 gritamos por quienes estuvieron, por quienes están y por quienes vendrán. Por un país donde vivir sin miedo sea una realidad cotidiana, en sus pueblos, barrios, ciudades y centros de trabajo, donde la diversidad sea reconocida, protegida y celebrada.

Por unas instituciones que no miren hacia otro lado y unos servicios públicos que garanticen vidas dignas. En definitiva, por un país que no negocie nuestros derechos.

Porque somos visibles, somos importantes.

Por una sociedad Queer, con más derechos.

Por un Orgullo de lucha, de clase y de resistencia.

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