Ezker Anitza – IU apoya las movilizaciones anunciadas por el Comité de Empresa de Tubacex.

Los anuncios de ajustes de plantilla realizados por distintas empresas en las últimas semanas no pueden considerarse de otro modo que como un chantaje a la clase trabajadora.

 

En pleno mes de julio, la empresa Tubacex anunció la intención de recortar en nada menos que 10 millones de euros en los próximos años la masa salarial de la empresa, para lo que planteó la reducción de un 20% su plantilla, lo que supondría que en las plantas que la empresa tiene en Amurrio y Llodio se despidiesen a unos 150 trabajadores, a menos que la plantilla se aviniese a reducirse el salario en una cantidad proporcional. Esto no puede considerarse de otro modo que como un chantaje a la clase trabajadora. Una empresa que en los últimos años ha tenido beneficios netos por valor de decenas de millones de euros (14´7 en 2019, 17´4 en 2018), no puede justificar semejante ajuste por la crisis desatada a causa del COVID-19. Se trata a todas luces de un intento por parte de la empresa de mantener los beneficios a costa del trabajo y el salario de sus trabajadores.

En reuniones con el Comité, la empresa ha lanzado un ultimátum para que se acepte una de las dos opciones que hay encima de la mesa: despidos o ajuste salarial. ¿Es de recibo que en plena crisis económica una empresa que no pasa apuros económicos proceda a realizar semejante reestructuración? ¿Porqué se plantean soluciones definitivas a un problema coyuntural? ¿Qué garantías ofrece la empresa para que, en caso de que la plantilla ceda y se baje el sueldo, en unos meses no vuelva con las mismas? ¿Dónde está el límite de la avaricia?

Este no es sólo un ataque a la plantilla de Tubacex y sus condiciones laborales, logradas tras años y años de lucha sindical. Este es un ataque al corazón de la economía de la comarca. Ya hemos visto las consecuencias del ERTE casi continuo que se está sufriendo en Tubos Reunidos. Son ya varias las empresas (restaurantes, tiendas pequeñas, etc) que se han visto obligadas a bajar la persiana en los últimos meses. Con la crisis sanitaria se ha dado la puntilla a otras. ¿Qué futuro tiene la comarca si las empresas tractoras acometen semejantes acciones? ¿Qué no se atreverán a hacer las empresas pequeñas si las grandes se atreven a plantear despidos masivos y reajustes salariales? No se trata de un problema de una empresa aislada. Se trata de un problema que atañe a toda la población. Por esto, Ezker Anitza – IU apoyará las movilizaciones que ha convocado hasta la fecha el Comité de Empresa de Tubacex y hace un llamamiento a la población para secundar, este jueves 17 de septiembre, la marcha de Amurrio a Laudio y la manifestación posterior por las calles laudioarras para defender el futuro de Aiaraldea.