Más vale prevenir que lamentar

Los recientes sucesos acaecidos con el asesinato del vecino de Amorebieta “Urren” o de Rafael y Lucía, en Otxarkoaga a menos de menores de edad en Bizkaia han puesto sobre la mesa una vez más el debate sobre la edad penal para responder por los delitos ante la justicia ordinaria y la prisión permanente revisable. No son pocas las personas que al calor de lo acaecido y con más rabia que racionalismo se han subido al carro de estas propuestas que a nuestro juicio ni resarcían a las familias de las víctimas y nos benefician como sociedad.

El endurecimiento de penas o la reducción de la edad penal no evitan la de las mismas- son consecuencias de la comisión de un delito- y el debate debería principalmente girar entorno a cómo evitar que se cometa el delito. Dicho de otra manera, esforzarnos en pensar cómo prevenir antes que lamentar.

La respuesta “preventiva” encontrada hasta el momento por parte principalmente del gobierno del ayuntamiento de Bilbao ha sido el refuerzo de la vigilancia policial, pero como los colectivos del barrio de Otxarkoaga bien señalaron en rueda de prensa, la prevención debe ser más amplia e integral, atajando la raíz de este tipo de conductas y hechos, invirtiendo en seguridad en la más amplia de sus acepciones: Aportando soluciones y más recursos en ámbitos como el educativo, el urbanístico, el económico, el social, equipamental, y el cultural.

Porque las personas que han cometido estos delitos, tienen una segunda característica en común al margen de su edad (entre los 14 y los 16 años)  y es que la mayoría han crecido y se han socializado en hogares desestructurados, pasando en algunos de los casos por los servicios de infancia de la Diputación Foral de Bizkaia, por lo que las medidas exclusivamente punitivas no siempre funcionan y es necesario desplegar una variedad más amplia de medidas preventivas.

El crecimiento de las faltas y delitos cometidos por menores en Bizkaia puede ser fruto de muchos elementos y razones que debemos analizar como sociedad y desde el punto de vista de los menores, el sistema educativo, las familias, los medios de comunicación e incluso los modelos de ocio.

No obstante, las instituciones públicas deberían abrir una reflexión importante cuando las personas que trabajan con este tipo de menores y que tratan de evitar la exclusión social de los mismos y su inserción en la sociedad, hablan de saturación e incapacidad personal y material para llevar adelante su trabajo. Y no son reivindicaciones de ayer.

Diversos sindicatos ya denunciaron la saturación de los servicios de infancia y de los pisos de menores. Los diversos incendios del centro de menores de Amorebieta dejaron patente en hacinamiento: 113 menores acogidos según  CCOO en unas instalaciones con capacidad para 40. El centro de Loiu, la falta de personal,  donde 42 educadores trabajan repartidos en turnos, de modo que «lo máximo es que haya doce para atender a cien chavales» como citan sus responsables.

Son ambos dos ejemplos de la falta de voluntad real de las instituciones públicas de poner en marcha una política de infancia efectiva, que garantice la inserción de las personas menores en medios desfavorecidos y familias desestructuradas, que en definitiva prevenga.

Falta de voluntad política, porque mientras las instituciones públicas de Bizkaia dilapidan cientos de miles o incluso millones de euros en enviar invitaciones firmadas por el Diputado General a un museo que hemos pagado entre todas y todos para mayor autobombo del mismo, o en abonar indemnizaciones a constructoras por recalificaciones ilegales en Barrika-por poner un par de ejemplos- la gente que vela por el bienestar de los menores tutelados en Bizkaia denuncia falta de medios, mientras que quienes intervienen en algunas familias recuerdan no haber podido tomar medidas más efectivas “por no saber donde mandarlos dada la saturación del sistema”.

Por todo ello, es imprescindible abrir una amplia reflexión sobre lo sucedido y qué medidas tenemos que tomar como sociedad y las instituciones, como elemento del que nos hemos dotado para administrar la misma, para prevenir, no lamentar.

 

Xabier Jiménez, Coordinador de Ezker Anitza-IU en Bizkaia