Entrevista a Isabel Salud y José Ramón Becerra sobre IRABAZI en EL MUNDO

  • 'EH Bildu ha defraudado las expectativas de un cambio radical'

  • 'En realidad la crisis nos está golpeando en Euskadi como en el resto del Estado'

Los portavoces de Ganemos Euskadi-Irabazi Isabel Salud y José Ramón...

Los portavoces de Ganemos Euskadi-Irabazi Isabel Salud y José Ramón Becerra. ARABA PRESS

Ezker Anitza y Equo se unen para las elecciones de mayo: quieren atraer a Podemos y dar el salto en las tres diputaciones y los municipios de más de 20.000 habitantes.

 

Esta semana han presentado su alianza Ganemos Euskadi-Irabazi de cara a las elecciones municipales y forales de mayo de 2015, que abren a la participación de ciudadanos «indignados» y movimientos sociales de izquierda. ¿Por qué este acuerdo?
Isabel Salud. Porque es una necesidad ante el brutal ataque que sufrimos por parte de los poderes económicos y de los gobiernos a su servicio, que nos está llevando a un empobrecimiento de la ciudadanía y a un retroceso en nuestros derechos laborales y sociales. La gente que estamos indignada y queremos cambiar esta situación debemos tener un espacio de participación ciudadana muy pegado a las localidades de cara a las elecciones municipales.
Algunos detractores les dicen que se apropian de la marca Ganemos para esconder a sus partidos.
José Ramón Becerra. No podemos tener nada que esconder quienes no hemos tenido responsabilidad en que la situación haya llegado hasta aquí. Pretender que un partido como Ezker Anitza o uno como Equo, nacido en 2011, son parte de la casta o del mismo colectivo de partidos que han gobernado en los últimos 30 años y nos han traído hasta aquí, es mezclar churras con merinas. Somos partidos políticos y creemos que no tenemos que ocultarlo, como tampoco nuestra ideología, porque tenemos una visión de la sociedad y queremos cambiarla. Si nos hubiéramos querido ocultar no habríamos anunciado la iniciativa. En el momento en el que la ciudadanía dé un paso adelante los partidos daremos un paso hacia atrás.
Equo no ha gestionado pero IU sí, también en el País Vasco. El partido entonces en manos de Javier Madrazo estuvo en los gobiernos nacionalistas de Ibarretxe y de Azkuna en el Ayuntamiento de Bilbao.
I. S. Ezker Anitza nacemos como rechazo y respuesta a una política practicada en esos momentos y a unas formas de utilización de la política corruptas. Eso lo hemos dejado claro por activa y por pasiva y hemos actuado. Nacemos en respuesta a la situación insostenible de corrupción de Ezker Batua, que tuvo su punto culminante con los sucesos de la Diputación de Álava [en 2011 el PNV denunció que Ezker Batua le exigía cargos y subvenciones para apoyar la formación de un gobierno nacionalista en Álava].
Dicen ustedes que dejarán en manos de las plataformas que se creen en los municipios la elección de programas y candidatos. Si no se suman más personas que sus propias bases, ¿cuál es el cambio?
J. R. B. El gran cambio es que estas iniciativas dan pie a que se puedan integrar personas que nunca hayan tenido nada que ver con nuestros partidos, con la confianza de que eso no va a ser instrumentalizado por ningún partido en su propio beneficio. Ponemos nuestra militancia a disposición de esa iniciativa.
¿En qué se diferencian ustedes de Podemos?
I. S. Lanzamos una propuesta pública a Podemos y a otras formaciones políticas y sociales para que nos sentemos y pongamos en común un programa. No somos todos iguales porque la izquierda es plural, pero podemos poner un programa de 10 ó 20 puntos comunes, eso es posible hoy. Con Podemos tenemos coincidencias y estamos en condiciones de poner un programa en común.
J. R. B. En Irabazi hemos difuminado nuestras diferencias y hemos reforzado algo que tenemos, que es una ideología, una utopía que conseguir. Ésa es hoy nuestra principal diferencia con Podemos. Nosotros tenemos claro qué tipo de sociedad queremos: más justa, democrática y ecológica. Y ofrecemos un programa de mínimos que compartir.
En sus contactos con personas de Podemos, ¿qué sensación tienen? ¿Se sumarán a ustedes?
I. S. Tenemos sensaciones personales y no la posición como organización, porque están desarrollando su debate.
¿Asumen que para lograr los votos suficientes que les permitan ser llave de cambio en ayuntamientos y diputaciones sería contraproducente que Podemos y ustedes concurrieran por separado?
R. B. Claro. De ahí que Irabazi haya hecho un esfuerzo por establecer unas bases organizativas que sean asumibles tanto por Podemos como por otras organizaciones y donde no se pueda achacar a esa iniciativa que esté en manos de unos o de otros. Irabazi en sí es un instrumento para lograr ese cambio. Las bases que hemos puesto deberían ser asumibles por Podemos y por otros, pero no está en nuestras manos dar esa respuesta.
I. S. Nadie puede dudar de que una alianza entre nosotros, Podemos y más actores de la izquierda alternativa y la ciudadanía sería una alianza muy potente. Las elecciones europeas demostraron que el espacio electoral de Equo, IU y Podemos sería muy potente e ilusionante para la ciudadanía y que puede atraer a más gente. Hay condiciones suficientes para el encuentro.
Esas tres candidaturas llegaron a superar en votos al PSE-EE. Pero siempre se dice que las europeas son elecciones de ensayo y que las municipales son una cosa más seria.
J. R. B. No hemos hecho un cálculo electoral, pero sí esperamos que esta nueva formulación sea capaz de atraer a gente que ahora no está en nuestros partidos y quiere promover ese cambio social real. Si aparecen, bienvenidas sean; si no, no devalúa el proyecto, porque todo proyecto requiere de un recorrido para tener credibilidad.
Las plataformas municipales de Irabazi elegirán a sus candidatos a alcalde. ¿Pero cómo elegirán a los aspirantes a diputados generales de Bizkaia, Álava y Gipuzkoa?
I. S. La iniciativa va de abajo arriba. A partir de las localidades tendremos que poner en marcha mecanismos de coordinación y relación entre los Irabazi locales para que eso confluya en las candidaturas de Juntas.
Según su análisis PNV, PSE, PP y EH Bildu han aplicado políticas muy similares en los últimos años allí donde han gobernado. El entorno abertzale se les ha enfadado.
I. S. No queremos hacer un análisis de brocha gorda y no sería objetivo meter a Bildu con el resto de formaciones que están al servicio de los poderosos. Pero vemos con mucha preocupación algunas políticas de Bildu en Gipuzkoa. Es verdad que están limitados porque no tienen mayoría absoluta, pero por ejemplo la reforma fiscal que pactaron con el PSE es muy parecida a la que luego aprobaron los socialistas con el PNV y muy parecida también a sistemas fiscales que tenemos en el conjunto del Estado. En materia de infraestructuras también tenemos serias diferencias.
J. R. B. El análisis que hacemos de Bildu en la Diputación de Gipuzkoa es que ha defraudado las expectativas de un cambio radical y profundo; se ha limitado a gestionar la escasez y la política institucional que le ha venido marcada. Ni a nivel fiscal ni en política de carreteras e incluso ni siquiera en residuos ha funcionado en parámetros diferentes.
Pónganse en el día después de las elecciones: si Irabazi fuera llave de cambio hacia la izquierda, ¿apoyarán desde fuera o desde dentro posibles gobiernos de PSE o EH Bildu?
I. S.– Es difícil de aventurar. Nuestras alianzas tras las elecciones se harán en función de programas. J. R. B. Y las decisiones recaerán lógicamente en las iniciativas promotoras: será esa gente quien valore si apoyar a un gobierno en función del cumplimiento o no de ese programa con el que nos comprometemos.
Dicen que han tomado la delantera porque las candidaturas tipo Ganemos que surgen en el resto de España están bastante paradas en Euskadi, salvo en Bilbao y Vitoria. ¿Por qué creen que hay tan poco movimiento en comparación con Barcelona, Madrid, Málaga…?
J. R. B. Yo creo que hay una falsa percepción por parte de la ciudadanía vasca de que la situación no es tan mala como en el resto del Estado y por eso no se mueve. Pero bajo esa falsa percepción subyacen enormes bolsas de pobreza, de precariedad, de desempleo. Es cierto que nuestras instituciones están manteniendo unos estándares de los que carecen otras comunidades, pero la realidad es que posiblemente la crisis nos está golpeando tan fuerte como al resto del Estado. Un dato: este invierno un 20% de las familias vascas no va a poder poner la calefacción porque no tiene recursos para pagarla. Creemos que eso se va a manifestar en los próximos años y que iniciativas como la del señor Maroto en Vitoria nos avanzan lo que nos va a venir en los próximos cuatro años: excluir al que viene de fuera, reducir las ayudas sociales..
¿Cuál es su relación con las iniciativas relacionadas con la marca Ganemos que parecen estar echando a andar en Bilbao y Vitoria?
I. S. No confrontamos porque estamos participando en esas iniciativas desde el primer momento.
J. R. B. Nuestra relación es de respeto y participación honesta. Tenemos la esperanza de que si salen adelante no tendrán un obstáculo en la iniciativa Irabazi, que se crea para aquellos lugares donde no hay nada.
¿No habrá candidaturas distintas?
J. R. B. No, siempre que plasmen la necesidad de un cambio social en su programa. Nuestro objetivo no es la participación en sí misma sino como herramienta de cambio social.
¿Aceptarían a gente procedente de la antigua EB -ahora Ezkerra- como Javier Madrazo?
I. S. Las iniciativas locales verán, no vamos a vetar a nadie.
Hablan de cambio… ¿Qué gran cambio hace falta?
I. S. Hace falta una redistribución de la riqueza. La riqueza la creamos todos y se está distribuyendo de modo muy injusto. Empresarios, bancos, capital financiero, se están quedando cada vez con más. En crisis los poderosos han ido aumentando su riqueza en detrimento de las rentas más bajas.
J. R. B. Le añadiría otras dos patas: la democratización de las instituciones: presupuestos participativos, consultas democráticas vinculantes…; y un cambio hacia una economía más social y sostenible: empleo verde, de calidad…
¿De dónde quitarían de los presupuestos para poner dónde?
I. S. Primero hay que aumentar los presupuestos, porque en este país hay mucho fraude fiscal. Aquí hay mucho dinero y hay que repartir la riqueza, no la pobreza. Por ejemplo, el fraude que se persiguió y emergió durante el año pasado en Bizkaia, que es un porcentaje muy pequeño del real, equivalía al presupuesto anual que el territorio dedica a servicios sociales. En segundo lugar, hay que priorizar a los que más sufren. Si soy gobernante y hay gente que no come o vive debajo de un puente, primero debo abordar esas tareas.
J. R. B. Y modificar el tipo de gasto. Bizkaia y Gipuzkoa tienen cada una 1.000 millones de euros en deudas de las carreteras. No podemos seguir basando la economía en hormigonar el país y construir polígonos industriales vacíos, sino reorientarla para que tenga un objetivo social y que el tejido productivo sea mucho más sostenible de cara al futuro. La sociedad no puede estar basada en la especulación financiera y las constructoras, que es lo que han hecho las diputaciones en estos años: han gastado en ladrillo e infraestructuras porque tenían dinero para gastar.
¿Hay que dedicar dinero público al crecimiento económico? ¿Hay que ayudar a las empresas?
I. S. Igual es una opinión no debatida todavía… (Mira a Becerra, que le dice: «Tira»). Hay que meter dinero en el sector público, no en el sector privado. Primero, aumentar presupuestos porque los actuales son insuficientes; y a partir de ahí levantar el sector público: empleos verdes, empleos para servicios públicos y de calidad… Eso crearía empleo y serviría de motor económico. En el sector público pueden crearse muchos empleos.
J. R. B. Y además el empleo que genera el sector público está orientado no tanto al crecimiento económico sino al desarrollo económico, que es lo que necesitamos. Desarrollar aspectos de la economía como la dependencia, la educación…
Si el lehendakari Urkullu avanza en su propuesta de nuevo estatus para el País Vasco, se verán obligados a situarse a un lado u otro del llamado derecho a decidir. ¿Tienen una posición fijada al respecto?
I. S. La situación de Euskadi y Cataluña es diferente, pero nosotros consideramos que la resolución de los conflictos de encaje de las nacionalidades y pueblos que forman el Estado español pasa por que la gente de esos pueblos decida. Eso está muy unido a Irabazi: una iniciativa democrática para que la gente tome decisiones sobre lo que nos afecta, en todos los ámbitos de nuestra vida, como dónde poner una farola.
J. R. B. También es verdad que nuestros partidos no desaparecen. Ante cualquier cuestión que se plantee en la política vasca Equo, Ezker Anitza y Alternativa Republicana [el tercer miembro de Ganemos Euskadi] vamos a seguir teniendo cada uno nuestra voz, y si hay discrepancias en algún punto, no afectarán a las iniciativas municipales y forales.
¿Está matizando ese respaldo al derecho a decidir?
J. R. B. No, no. Entendemos que el derecho a decidir es consustancial a la democracia. Sí es cierto que tenemos nuestras particularidades sobre cómo se sustancia ese derecho.

Una comunista al frente de la renovada IU

sabel Salud, nacida en Sant Climent de Llobregat (Barcelona) en 1961, pasó del movimiento vecinal a ser concejal de su pueblo. Comenzó en Iniciativa Per Catalunya, luego en IU. En 1989 vino a Euskadi «por amor», y lo ha conservado. Ha trabajado con movimientos vecinales y sociales y ha sido secretaria general del Partido Comunista de Euskadi (PCE-EPK). Ahora es coordinadora de Ezker Anitza y delegada de CCOO. No tiene formación universitaria. En Twitter se define así: «Ganas de abrir el periódico y descubrir que no aparecen más casos de corrupción, que los responsables pagan y que se crea empleo». Ezker Anitza (La Izquierda Plural) es la federación vasca de IU. Nació en 2012 del sector crítico de Ezker Batua (EB), que había sido el referente vasco de IU con Javier Madrazo pero que estaba muy tocada por su gestión en los gobiernos de Ibarretxe. La crisis explotó cuando el candidato del PNV a diputado general de Álava, Xabier Agirre, denunció que EB le exigía cargos y subvenciones a cambio de su apoyo. La ruptura interna y su doble candidatura a las últimas autonómicas hizo que este espacio quedara sin escaños en el Parlamento. El partido cuenta con «unos 600» militantes y en las europeas logró 42.182 votos.

Un ingeniero ecologista sin mochila política

José Ramón Becerra nació en Orduña (Bizkaia) en 1969. Es ingeniero de profesión, especialista en seguridad industrial y energética, y trabaja en la administración pública, en concreto en el Gobierno vasco. Cuenta que «siempre» ha estado metido en organizaciones de voluntariado, ecologistas y pacifistas. Militó en Gesto por la Paz durante 20 años. Hasta hace poco no se decidió a incorporarse a la política como tal, más allá de una «colaboración» con Ezker Batua en los 90. El 15 de marzo de 2011 participó en la primera manifestación que dio nombre al movimiento 15-M. El 4 de junio se creó Equo y Becerra dio el paso. «Tengo dos hijos pequeños y la paternidad te hace proyectar un poco más hacia el futuro», asegura. Hoy es coportavoz de Equo Euskadi. El partido ecologista fundado por el ex director de Greenpeace en España Juan López de Uralde tiene en el País Vasco «200 afiliados y unos 500 simpatizantes», explica. Se presentan como «el referente en Euskadi del Partido Verde Europeo». En las europeas concurrieron de la mano del pequeño Un Mundo Más Justo y lograron 11.752 votos.