El Área de Mujer de Ezker Anitza – IU exige a las instituciones que tomen las medidas necesarias para incrementar la seguridad de las mujeres en las calles

Desde el Área de la Mujer de Ezker Anitza-IU, denunciamos las últimas agresiones a mujeres, ocurridas esta última semana en la provincia de Bizkaia, concretamente en Sestao, Barakaldo y Arrigorriaga. Tres mujeres que querían caminar por las calles y que confiaban en su libertad, fueron valientes porque las noches y las calles todavía no son nuestras. Seguimos sujetas al miedo de la oscuridad, donde el machista  aprovecha el portal vacío, el túnel solitario o la casa familiar para imponer la ley del más cobarde.

 

Leemos en las redes sociales y en los medios de comunicación que ayer un asesino  mata a sangre fría a una mujer, cuyo único delito era haber sido su pareja sentimental. A sangre fría, a plena luz del día, en medio de la gente, en una gran ciudad. Los machistas, maltratadores o asesinos, no tienen ningún reparo en utilizar cualquier método para imponer la ley de la dominación, del cobarde que no es nadie si no tiene una mujer al lado sobre la que descargar su inseguridad, su frustración y su inutilidad emocional.

 

Sólo hace tres días que salimos a las calles a gritar para que se detenga esta sangría, para que las administraciones públicas no se queden en el lazo y el punto morado y pongan recursos en proteger a las mujeres y no ponerlas en la tesitura de tener que soportar una doble vejación con el calvario del desarraigo y la carga de la prueba del sufrimiento.

 

Sólo hace tres días que salimos a las calles, mujeres seguidas por hombres que reclaman la igualdad, para exigir que somos valientes y queremos ser libres en esta sociedad capitalista y patriarcal, las dos caras de la misma moneda.

 

Las administraciones a todos los niveles, recortan de las partidas presupuestarias ante todo en campañas de sensibilización y sin embargo, asistimos atónitos a la aprobación de una ley de educación, que no sólo no va a educar en igualdad, sino que amparara la segregación por sexos, unas medidas económicas, que no crean empleo sino que lo destruyen, siendo las mujeres uno de los sectores de la población más perjudicados o ocupando los puestos de trabajo en condiciones más precarias. Una bajada de pensiones que merma el poder adquisitivo, sobre todo de las mujeres viudas, que ya de por si tienen las pensiones más bajas. Recortes para la dependencia y un repago farmacéutico, que terminan por hacer que muchas mujeres acaben fuera del mercado laboral sin alternativas y en unas condiciones de pobreza sin respuesta desde los servicios sociales, debido a los recortes y al aumento de demanda de estos servicios por parte de la ciudadanía. 

 

Por ello debemos estar en la calle, tenemos que seguir saliendo, gritar que es también nuestra y denunciar todas las agresiones, físicas, económicas o institucionales, allá donde se produzcan, pese a leyes que en vez de proteger la seguridad e integridad de la ciudadanía, coarten el derecho a la libertad de expresión o protestar públicamente denunciando estos hechos. Hagamos de cada día un 25N.