Ezker Anitza-IU denuncia la decisión del Gobierno de mantener Garoña abierta hasta 2019 porque pone en grave riesgo la salud de la ciudadanía.

El portavoz de presidencia de Ezker Anitza-IU, Iñigo Martínez, ha manifestado su rechazo a la decisión del Ministerio de Industria de mantener abierto Garoña hasta el 2019, porque “Garoña se diseñó para estar activa 25 años y ya lleva 42 años funcionando”. Y ha añadido que Ezker Anitza-IU siempre ha estado en contra de la energía nuclear por los riesgos que entraña para las personas, “los cinco accidentes graves que ha habido en el mundo se han producido en reactores del mismo tipo que el de Garoña, entre ellos,  Fukushima el año pasado”.

Pero además Martínez ha destacado los  problemas propios de Garoña,  “grietas en los tubos o penetraciones que pueden deformar su estructura y provocar que no se pueda parar la central en caso de emergencia”. En relación a la necesidad de nuevas pruebas para 2013, Ezker Anitza-IU ya ha alertado de que el pasado mes de marzo, tras las pruebas de resistencia de la UE para las nucleares europeas, se detectó que Garoña presenta riesgos de inundación muy altos y el combustible nuclear gastado se encuentra significativamente desprotegido. “Estos sí son motivos de riesgo para cerrar la central” ha concluido Martínez.

Martínez ha recordado que el Parlamento Vasco, en Junio de 2009 y más reciente en Mayo de 2012 aprobó sendas iniciativas, por la que se instaba al Gobierno central a su cierre definitivo y mostraba su oposición a la prórroga de la licencia de explotación de la central. “En Euskadi,  es mayoritaria la oposición a la energía nuclear en general y a la continuidad de Garoña en particular” ha destacado Martínez, “con lo que la decisión del Gobierno demuestra una falta de respeto absoluto a las resoluciones aprobadas por las instituciones vascas”.

Por todo ello, Ezker Anitza-IU ha vuelto a pedir a la ciudadanía que manifieste esta postura contraria a la decisión adoptada, por todos los cauces posibles, desde las resoluciones institucionales, a las movilizaciones sociales y también la oposición a las compañías propietarias de Garoña: Iberdrola y Endesa.